lunes 2 de noviembre de 2009

Sadah ed otneuc

Erase una vez, un cuento de hadas al revés. Un cuento de personas imperfectas y acciones carentes de la valentía de los héroes de leyenda...

En un lugar no muy lejano, entre el aliento carbónico de cientos de caballos ruidosos y en una calle repleta de gigantes de hormigón, se erguia el modesto palacio en el que tiene lugar la acción. Entre las paredes repletas de obras sin arte y lujosos enseres importados del lejano reino de IKEA, vivían felices un príncipe y su princesa.

Su vida transcurría tranquila, como mar en calma. Los banquetes con los cortesanos del lugar se sucedían cada siete días aproximadamente, abundaban los viajes a reinos extranjeros de lenguas extrañas y en la alcoba real se respiraban los aromas de la lujuria y el sexo consumido por la carne joven de los amantes.

Todo a su alrededor parecía perfecto y nadie temía lo que estaba a punto de suceder...

Una mañana la princesa perdió el horizonte de vista y asustada se sumió en un enfermizo letargo. Cada noche entre gritos, soñaba que la muerte la besaba en los labios. Presa del miedo empezó a encerrarse en ella misma, arrastrada a la oscuridad por aquella mano putrefacta de ansiedades irreales.

El príncipe, angustiado, luchó contra los fantasmas de la princesa privándoles de la importancia que ella les otorgaba, desmenuzándolos a golpes de racionalidad e indiferencia. Pero su intentó por liberarla de aquel encierro fue en vano; la princesa dejo de hablar con los ojos y el príncipe acabó construyendo un muro de incomprensión a su alrededor.

El reino entero se sumió en el caos y los meses muertos, uno tras otro, fueron deshojando el calendario...

Una mañana al despertar, la princesa se dio cuenta de que no había soñado con la muerte. Una sonrisa se dibujo en su cara, pero pronto se crispó y convirtió en extraña mueca el contorno de sus labios al ver que a su lado yacía un extraño. Aquella persona que había sido el complemento perfecto había desaparecido para dejar paso a un cuerpo, replica exacta del amor de antaño, pero vacío, carente de significado.

Aquella visión hizo que una extraña locura se apoderara de la princesa y el resquemor la empujo a abandonar su cordura para perderse en bosques de cemento y artificiales puestas de sol. Cada vez con mas frecuencia volvía descalza de madrugada.

El príncipe en silencio, la observarba desde lejos con esa frialdad que se había instalado en su mirada. Ya no la tocaba, ya no la besaba, ya ni siquiera la deseaba. Y contra esa indiferencia manifiesta la princesa se revelaba cada día, cometiendo cada vez más excesos buscando una pequeña reacción en el príncipe, algo de celos o simplemente de preocupación.

En una de esas noches infinitas, que duraban mas allá de la salida del sol, la princesa entre sollozos de whisky y ron se derrumbó. Se derrumbó en los brazos de un cortesano, su fiel confesor desde la niñez, aquel que desde siempre, en silencio, había deseado su corazón. Los abrazos de consuelo se transformaron en apasionados besos y se abrieron las puertas del infierno.

Durante el día vagaban como almas en pena, el síndrome de abstinencia colgado en la boca. Por las noches, cuando los ojos del reino se volvían ciegos, se inyectaban dosis desmesuradas de saliva, piel y besos. Adictos el uno al otro, necesitaban el contacto de sus cuerpos para sobrevivir.

Pero aquel equilibrio imposible fue con el tiempo desgastando sus sonrisas...

El cortesano pronto empezó a reclamar por completo su posesión, el príncipe seguía imperturbable ajeno a la traición, y ella perdida en sus remordimientos, sentía dividido su corazón.

Amaba al príncipe, lo sabía. Había sido su pasado, el hombre mas bueno que jamas había conocido y le dolía descartar un futuro demasiadas veces planeado, soñado e imaginado. Les unían tantas cosas, las mismas metas, la misma visión del mundo, el compromiso... pero habían perdido esa llama que había entre ellos, poco a poco se había ido apagando.

Amaba al cortesano, lo sabía. Siempre había estado ahí, tenían una amistad mas fuerte que el paso de los años, un deseo y una pasión que jamás había sentido y mil promesas de cielos azules y cuentos nuevos. Pero les separaban tantas cosas, tenía demasiado miedo de no poder compartir con él los mismos sueños e ilusiones, tenía miedo que la estabilidad que él buscaba cortara sus alas.

Y las dudas tomaron las riendas...

Y fue fuerte, y fue sincera con los dos. La princesa decidió desterrar de su vida a las dos partes que formaban su corazón pues no podía soportar ver sufrir a ninguno de los dos. Y se cortó sus propias alas para ofrecerles a ellos la posibilidad de volar. Ninguno de los dos merecía el dolor que ella les estaba causando...

El príncipe aceptó la decisión pero se quedó a su lado, en la habitación contigua del castillo esperando volver a ganarse su amor. El cortesano aceptó la decisión pero se retiró dolido, sin comprender porque no podían encender un fuego sobre las cenizas del anterior.

Y así se acaba este cuento, sin final feliz, sin final infeliz. Tres protagonistas con sus respectivas soledades, y un decorado desgastado abandonado en un rincón...

Hoy los días claros, están manchados de de hollín para una princesa que dejo de serlo para volverse cenicienta. Prisionera de sus propios escombros y sin escoba con la que barrerlos. Suspendida en el tiempo, con su vida en pausa.

El príncipe aún la espera con esa paciencia infinita que le caracteriza, intentando acercarse a ella (a veces cree que lo consigue).

El cortesano aún la espera con esa desesperación infinita que le caracteriza, intentando convencerla de que la felicidad se halla fuera de los muros de palacio (a veces cree que lo consigue).

...y ella... ella ya no sabe en que creer...

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martes 27 de octubre de 2009

Matando sentimientos


Rodaron los sentimientos por el suelo como cabezas cortadas, sangrantes y desgarradas por la afilada cuchilla de la duda. Martirizados por el tiempo, verdugo de emociones, cayeron vencidos de impotencia. Y con ellos murieron las esperanzas de los oídos, pues los labios enmudecieron horrorizados y se secaron las lenguas de los amantes.

En ese infierno de sentimientos descuartizados se lloran lágrimas de azufre que corroen la carne de los cobardes. La brecha ya esta abierta y se escapa la sangre a borbotones.

Las propias manos estrangulan ilusiones en nombre del miedo y de la incertidumbre. El corazón inerte en vida bombea los desechos de un amor demente y suicida. Esquizofrenica locura que de tanto querer QUERER aniquila cada latido.

Nos perdemos cuando no sabemos lo que queremos.

Ya se ahogaron mis huellas en el asfalto, ya se perdieron mis ojos en el abismo.

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jueves 1 de octubre de 2009

Balance

Deje que mi corazón errante guiara mis pasos, pasos que me llevaron a kilómetros de distancia de mi propia vida, a horizontes lejanos, a alejarme para reencontrarme.

Pero en vez de reencontrarme, ahí, en medio de la nada fue donde acabé de perderme del todo. Perdí de vista mi mundo, mis problemas, mis alegrías,...todo. Me perdí al ver como la vida se abre paso en las condiciones mas precarias que uno pueda imaginar.

Ciudades erguidas en medio de la nada, desafiando al olvido y a los vientos furiosos que azotan sus muros de piedra medio derruidos. Palabras que se hacen eco de la historia escapando a las arenas del olvido en boca de respetados sabios ancianos. Montañas de desechos en un suelo compartido con pies descalzos de miradas inocentes y caras sucias. Sonrisas ante la falta de las más básicas comodidades según nuestra mentalidad occidental y consumista.


Y al asomarme a los ojos de esas gentes extrañas no encontré hastío ni desasosiego sino sana curiosidad, calma y felicidad. Al compartir su mesa mi boca descubrió el más delicioso manjar en una simple sopa de lentejas. Y al mismo ritmo que el azúcar iba endulzando el amargo té en la tetera, se iban diluyendo mis tormentos, me iba deshaciendo del pesado equipaje que llevaba a mis espaldas antes de comenzar este viaje. Dudas, amarguras, tristezas y anhelos tan pesados como el plomo pero que derepente, se volvieron tan volátiles como la arena del desierto y desaparecieron con un solo soplido.

Pero aunque mis ojos han aprendido a mirar desde otro lado, se que a mi regreso todo se desvanecerá como un oasis en el desierto y las murallas volverán a crecer a mi alrededor. Porque aunque seamos afortunados, la soledad que nos proporciona nuestra riqueza nos empuja de nuevo al egoísmo del "yo", a mirarnos al ombligo sin abrir nuestras ventanas al exterior. Por eso, porque sabemos que volveremos a nuestras rutinas, a nuestras quejas y a nuestros lamentos, no esta mal de vez en cuando darse un baño de humildad y darse cuenta que el mundo existe, que el mundo sufre, y que solo somos un minúsculo grano de arena arrastrado por el viento.


"Porque me he dado cuenta que no soy de ningún lugar pero que a todos pertenezco. Porque no quiero perder lo que ahora siento, mis palabras me ayudaran a recordar cuando me nuble la vista el descuido"

PD. Aquí os dejo el resumen de emociones que aun viven en mi retina a pocos días ya de regresar definitivamente a mis rutinas. Esta vez un texto bastante crítico que difiere bastante de los textos a los que os tenía acostumbrados... Os echaba de menos!


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domingo 13 de septiembre de 2009

CERRADO POR VACACIONES


Los pensamientos del subconsciente hacen las maletas y se van lejos por un tiempo. Un tiempo para reflexionar, para descansar y sobretodo para llenarse de nuevas experiencias y volver con energías renovadas.

Voy en busca de un desierto de arena
que compense el exceso de agua que hay en mi
para asi poder crear un oasis de sueños e ilusiones nuevas
en el que vivir.

Espero encontraros a todos a mi vuelta de Marruecos, y aprovecho para daros las gracias por estar siempre ahí. Besos para todos!

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martes 8 de septiembre de 2009

(Un momento de felicidad)

Aquella mañana salio de su ensimismamiento. Llevaba muchas noches sin dormir sumida en las tinieblas de sus angustias pero algo, aquel día, le había dado fuerzas renovadas. No quería seguir pensando, no quería seguir recordando, ni imaginando un futuro incierto.

Dejó sus miedos y pesadillas sobre el pijama al meterse en la ducha. Agua, fría, mojada, renovada.

Desnuda y empapada frente al espejo, descolgó su mirada por las curvas de su anatomía e imagino... imagino que cada gota que resbalaba por su cuerpo eran caricias de sus manos, imagino como él memorizaría cada lunar de su piel, imagino sus ojos clavados en su pecho.

Y siguió imaginando mientras vestía su piel de optimismo y la perfumaba de pasión prohibida.

***

- Me recoges a las nueve?...

- Perfecto, cenamos donde siempre.

Colgó el teléfono. Los zapatos de tacón, que le hacían tener la cabeza en las nubes, no le impidieron bajar las escaleras de dos en dos.

***

Las miradas desbordaron las copas de vino vacías, las manos se buscaron ansiosas bajo el mantel. Los besos robaron el lugar del postre y sus leguas degustaron el dulce licor de sus salivas.

Él se fue emborrachando poco a poco con aquel olor a jazmín que flotaba en el aire, atrayéndole hacia ella irremediablemente… para cuando llegaron al hotel, la pasión le quemaba tanto que devoraba su cuello con ansias vampirescas mientras ella buscaba las llaves de la habitación.

Se desnudaron para vestirse con besos y saliva, para abrigar sus cuerpos con el deseo de poseerse mutuamente.

Ella le atrapó con aquella mirada de vicio y su sonrisa de medio "lao". Sus manos, su cuerpo y su boca rindieron pleitesía a su virilidad erguida mientras él la observaba cautivado por cada uno de sus gestos.

Y explotó ella en gemidos y respiraciones agitadas al compás de los movimientos de aquellas manos habilidosas que se habían colado en su intimidad.

Sobre las sabanas, sus curvas de mujer se arqueaban sometidas a los movimientos de aquel hombre que le entregaba todo su ser en un suspiro.


***

Y llegó el alba...

Exhaustos dejaron reposar sus cuerpos en silencio.

Se abandonaron abrazados al soñar despiertos, al respirar tranquilo de los amantes satisfechos, a la noche que se antojaba eterna.

Acurrucada en su pecho, mecida por el latido de su corazón, podía sentir la felicidad asomando por sus costados.

Pero sabía que su mirada dibujaría tristezas si él buscaba, en sus ojos, una respuesta definitiva.


Sus miedos, sus dudas y su vida habían vuelto a nublarle la vista. El paréntesis de felicidad que había disfrutado llegaba irremediablemente a su punto y final. Como siempre...
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lunes 31 de agosto de 2009

En tus manos está que vuelva

Él es todo lluvia triste en los ojos,
es todo herida sangrante en el pecho,
vencido, desesperado, perdido.

Él solo quiere vivir en la jaula de sus brazos,
beber el agua de sus labios desechos,
y dormir sobre el lecho de sus senos.

No existe para él libertad mayor
que la de perderse en sus ojos,
adorar su belleza, apaciguar sus enojos.

Esencia de mujer diluida, cruel veneno
que sin piedad encadena sus anhelos,
y ya ni en sus besos encuentra consuelo.

Ya no sabe si quiere las migajas del amor,
ya ni el deseo le nubla la razón,
simplemente ya no puede soportar compartir su corazón.

"...y aun así no puede dejar de amarla, aunque quisiera odiarla. Y se aleja con el mar en la mirada..."
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miércoles 26 de agosto de 2009

Muevete!

Los instintos animales embriagan la racionalidad de mis neuronas que intentan tomar distancia y decisiones. Me hipnotizan los olores que viajan en el aire rozando mi piel y erizando mis sentidos. Me abandona la respiración sosegada del que se sabe en su sitio. Me abandono al balanceo del abrazo de tu cuerpo.

Otra vez me pierdo en el sinsentido de sentir de más.


Recojo la mirada y alejo mi pestañeo. Me aíslo. Me adentro en las entrañas de mi ser para escuchar el eco de mis latidos, pero no los entiendo. Incomprensible lenguaje para mis propios oídos. Recorro mis laberintos interiores buscando algo que encontrar. Pero cuanto mas busco menos encuentro y las respuestas se convierten en tabúes velados.

La cabeza se quiere quedar, el corazón se quiere ir. Movimientos imposibles. Tengo que dejar de ser marioneta del viento y aprender a mover los hilos con mis propias manos.
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domingo 2 de agosto de 2009

(RE)descubriendo(ME)

Voy derrumbando los muros que frenan mis sueños. Cada piedra que cae, lejos de agrandar mis horizontes, estrecha el cerco de mi soledad con la que me encuentro cara a cara. Yo misma me convierto en juez y verdugo de mi realidad distorsionada. Mis actos asesinan sueños y mis ilusiones se interrogan sobre la razón de su existir. Pasado, presente y futuro diluidos en lágrimas de recuerdos y expectativas inciertas.

De dos hilos, que se tensan y dilatan por capricho, se haya suspendida mi realidad. Dos hilos de noble plata que me acercan a las estrellas de universos disjuntos. Universos tan llenos de belleza por separado como vacíos el uno sin el otro. Trapecista sin red, me balanceo con miedo de dejarme caer y perder en la caída una parte de mi misma que, quizás, ni siquiera conozco.

Me adentro en mis pupilas explorando las puertas que se abren y se cierran con cada pestañeo. No consigo encontrar ni un solo soplo de aire que me llene por completo de vida los pulmones. Siempre me falta algo, siempre busco algo mas. Inconformista suelen llamarme los que desde fuera me visten de insensatez el alma.

Incapaz de avanzar por tener los pies anclados en tradiciones y reglas difíciles de romper. Incapaz de avanzar por tener la cabeza repleta de maletas con las que volar hacia nuevos horizontes.

Levantando los velos que cubren mis ojos intento encontrar, en el espejo, el reflejo de mis anhelos.

PD. Perdonad por mis largas ausencias de estos días, el calor del verano y los conflictos internos no ayudan a que fluyan las letras.
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miércoles 15 de julio de 2009

Quien dijo que decir adiós fuera fácil?

Cuando se nos congela el corazón y la rutina se acomoda en nuestras acciones.... Cuando las sonrisas se convierten en forzados garabatos en los labios y las lágrimas empiezan a caer hacia dentro agrandado un mar de dudas... Cuando una conversación a dúo se convierte en guerra de reproches o, peor aun, en batalla de silencios... sabemos que ha llegado el momento.

El momento que hemos visualizado mil veces en las noches de soledad compartida, el momento que nos aterra deshaciendo lazos que creíamos eternos. Colgamos nuestras ganas y nuestros miedos a contrapeso para evitar el avance de las agujas del reloj, pero ni con eso evitamos el avance del tiempo que ha pisado sueños, y barrido ilusiones. De nada sirvieron el llanto y el dolor, nuestras manos se aferraban a una rama seca que se resquebrajaba irremediablemente aunque no quisiéramos.

Y yo que tome el papel de valiente caballero, espada en mano, segué de un solo golpe la proximidad de nuestros labios. Y ahora al verte derrotado me desgarro por dentro sin comprender el porque de todo esto. Mi corazón a dejado de latir, no atiende a razones y es incapaz de valorar la perfección de tu persona, la nobleza de todos tus actos y el amor que me profesas. Mi corazón, se ha vuelto ciego y sordo de golpe y aunque me empeñe en reanimarlo no lo consigo.

Un adiós se balance en la punta de mi lengua queriendo arrojar un "nosotros" al abismo del fracaso... y duele tanto. Quien dijo que decir adiós fuera fácil? estoy dando el paso mas difícil de mi vida...

...y tengo miedo de equivocarme...

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jueves 2 de julio de 2009

Interrogantes

Ya no se CUANDO empezó todo, ya no se COMO empezó todo, ya no se QUIEN empezó todo... solo se que hoy mi corazon y mi cabeza enloquecen y mi tiempo transcurre disjunto entre dos manos diferentes. Mis dedos desorientados no recuerdan como llegar a tocar un corazón. Te pierdo, le pierdo, me pierdo.

Hacia donde debo ir? solo yo puedo responder a esa pregunta pero... como saber cual es la respuesta correcta? Cual es el camino que no te lleva al borde del precipicio?


¿sera amor?

Dicen que enamorarse es sentir mariposas en el estomago, dicen que enamorarse es que el tiemo se detenga en un beso. Pero... y si yo no siento eso?

Siempre estuviste ahi. Desde que tengo memoria has caminado paralelo a mis pasos, a diferente altura, sobrevolando mis rincones. Porque nunca senti tus ojos clavados en mis pupilas? Porque nunca alcé la vista para ver que ahi estabas?
Y ahora que nos miramos, es capricho de mis sentidos querer tocar tu piel y gravar tus huellas en mi cuerpo? Es pura falacia sentir que en tu compañia me falta tiempo y en soledad me sobra? Y morir de rabia si tu boca destiñe palabras de negativo presente con toques de futuros posibles en mis manos ?

Creo que hoy senti escalofrios en los labios. Creo que hoy, en la leve distancia q nos separa, fui un poco mas tuya que de mi misma. Tu empeño en convertirme en princesa me ganó. Y tú lo sabes. Verdad?

¿sera desamor?

Y si miro hacia dentro me duelen las puertas abiertas. Como acaba el amor? En que momento dejas de sentir el eco de tus latidos en otro pecho? En que momento una mano en la rodilla deja de estremecerte para transmitir rigidez a unos musculos tensos de antemano? Cuando dos cuerpos entrelazados en el lecho se convierten en extraños muros de espaldas enfrentadas?

Bajo el techo de lo que aun llamamos hogar, un sabado cualquiera, dejamos morir el amor en una cama fría y sin deshacer. Quizas un boca a boca pueda salvarlo aun, o no? Porque? Porque saliste de mi vida quedandote dentro, sentado en el borde de mi corazón? Porque dejamos las miradas complices en la mesita de noche junto al libro que nunca leemos?

El futuro que pintamos en nuestra pizarra, con tizas de color azul, se esta convirtiendo en polvo y tu no te das cuenta. O no lo quieres ver?

¿hacia donde giras veleta?

Mi mundo se desmorona por momentos en noches como esta.

Noches en las que, en un portal, me robas los besos que no te pertenecen y acaricias el cuerpo que no poseeras. En las que te vas con las ganas en los bolsillos mientras yo, muerta de miedo, te veo marchar.

Noches en las que, al llegar a casa, solo siento el vacío de mis contornos durmiendo en el sofa a tres metros de ti, mientras las sabanas de mi ausencia velan tus sueños.

Siento que voy conduciendo a doscientos por hora hacia un muro de hormigon, conseguiré frenar a tiempo?

... si no decides pronto, acabaras estrellandote ....
-seguro-
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sábado 27 de junio de 2009

El día en que te fuiste...


San Juan, la noche del fuego, de los buenos augurios para el ciclo que empieza con la noche mas corta del año... una noche mágica y festiva que abre sus puertas al calor del verano que esperaba, ansioso, entrar en nuestras vidas una vez mas.

Pero este año no ha habido hoguera que saltar, ni risas en una playa, ni siquiera ha habido alegría. Este año ha marcado, para siempre, el día del solsticio de verano como el día en que te fuiste...

El tiempo pasa veloz sin tregua,
y hoy de ti nos aleja.

En el borde de los ojos tenemos el corazón,
y en el pecho lágrimas de dolor.


...pero no estemos tristes hoy...


Porque aunque el tiempo se dibuje en tus mejillas,

y la experiencia se haya posado en tus manos,
tan hermosa ahora estas,
como a los veinte años.

A los ojos de tu marido,

has sido perfecta esposa,
la mejor madre para tus hijos,
y para tus nietos una abuela maravillosa.


... así que no estemos tristes hoy...

Porque el sol a querido pintar tus pestañas dormidas.
Porque no querías que las lágrimas empaparan nuestros ojos.
Porque gracias a ti somos,
hoy, con alegría en los labios te decimos
TE QUEREMOS, HASTA PRONTO.


Para mi abuela, con todo el cariño del mundo, que el día 24/06/09 nos dejo para siempre.

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viernes 19 de junio de 2009

Dias cambiantes

Hay días en los que pasas de un estado de ánimo a otro en el breve espacio de tiempo que queda entre dos segundos.

Días en los que despiertas con la dulzura de un buen sueño aun en los labios y la alegría pintada en los ojos. Caminas con la cabeza alta, el pelo al viento y parece que olvidaste en el bolsillo de los vaqueros, que llevabas ayer, los problemas, las dudas y los sentimientos confusos.

Y entre tanto alegre despilfarro, de forma inesperada, tu saliva se vuelve amarga y al tragar te quema la garganta. Una amargura que nunca viene sola, siempre lo hace de la mano de la rabia, de la tristeza o de la impotencia.

Una amargura que entra por los oídos, en forma de palabras que no quieren ser escuchadas. O que aprovecha para colarse por tus ojos, fijando tus pupilas en esa mirada que no querías ver. Incluso, a veces, puede venir de manos de una caricia que envenena tu piel.


Cuantas endorfinas malgastadas que no sirven para nada, cuanto optimismo engañado. Todo se vuelve oscuro de nuevo, como ayer, como siempre. Y el nudo en el estomago se reafirma y las dudas crecen de nuevo como lanzas atravesándote el corazón. Y sientes deshacerse tus pupilas mientras aspiras con más fuerza que nunca el humo de ese cigarro que, al igual que la amargura, te mata por dentro. Las manos temblorosas, tus pasos desorientados y el frío calándote en los huesos a treinta grados a la sombra.

Solo soy unos zapatos descalzos de mujer caminando por las cornisas del tiempo, sabiendo que el suelo que piso puede derrumbarse en cualquier momento. Cuando perdí la simetría de mi misma y de mis sentimientos?

...hace demasiado tiempo que, adentro, no para de llover...

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viernes 12 de junio de 2009

Escoje una carta...

Y el mundo se le cayó encima… notó el peso de la incertidumbre acomodandose en su espalda, agarrotando cada uno de sus músculos. Cambió los latidos de su corazón por el dolor punzante de una maraña de dudas en el pecho. Le costaba respirar, y por supuesto, no podía pensar con claridad. Tampoco lloraba… ya no lloraba. Yacía como una muñeca desgastada de ojos secos, velando los sueños de dos almohadas diferentes.

Nunca había sido valiente, necesitaba la aprobación del mundo y el beneplácito de los dioses para dirigir su vida. No quería hacer sufrir a nadie, se habría dividido en pequeños trozos para cumplir las expectativas ajenas, con tal de hacer feliz a cada persona que le importaba.
Pero no podía dividirse y ahora, irremediablemente, alguien debería abandonar la mesa de juego, arruinado, con el corazón hecho añicos en el bolsillo y la partida perdida.

Cuando se interrogaba sobre como había llegado a esto, con la dureza que solo ella misma sabía inflingirse, no obtenía respuesta. La sinceridad es el mayor de los defectos en sus labios, exponiendo ante todos la vulnerabilidad de su ser, desvelando sentimientos inciertos en momentos inoportunos.

Había pensado en desaparecer, desterrarse de sus vidas a zancadas en dirección contraria. Pero ellos, ávidos lectores de su pestañeo, evitaban su huida cada vez que esa idea se reflejaba en sus ojos.

Su vida daba tumbos, como el borracho que camina por un estrecho callejón despues de tres botellas de whisky barato. La situación insostenible, la amargura arraigada en su mirada mostrandose fastuosa en sus ojeras marcadas. Las mariposas, que debían revolotear en su estomago para indicarle el camino a seguir, muertas de incertidumbre.

Había desojado tantas margaritas en su cabeza que las floristerías sufrían de desabastecimiento y los Romeos enamorados, ante la falta de tan preciosa flor, habían decidido declararse a sus Julietas sin más dilación. Incluso las Julietas habían decidido pisotear los protocolos para tomar las riendas y abrir, al enemigo, su corazón.

DECIDIR…
Odiaba esa palabra, odiaba tener que decidir entre la ensalada y los espaguetis a la carbonara, entre una comedia o un drama en el cine, entre ella misma y ella vista desde los ojos de los demas.

La sinceridad vuelve a jugarle una mala pasada, su verdadero problema queda expuesto ante sus ojos, es incapaz de decidir, incapaz de decidir entre...

ELLOS, sus dos mitades, uno el complementario del otro. Ambos un todo, por separado una mitad.

"...el 3 de corazones es hacer trampa..."

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miércoles 3 de junio de 2009

Deseos proscritos


Anhelo desmesuradamente tu presencia esta noche. Colgado en los labios un suspiro jadeante que humedece, en la distancia, tus sentidos y los mios.

Quiero tatuar cada centímetro de tu piel en mi cuerpo, un cuerpo ávido de caricias de tus manos proscritas.

Quiero que desnudes cada uno de mis poros, dejando tras de ti las huellas de tu boca mojada. Huellas que dibujen el camino de regreso a mi lecho, una y otra vez, durante una noche tan eterna como el deseo que corrompe mi alma.


Mis pezones endurecidos coronan estos pechos deseosos de ser conquistados y aprisionados por tus manos. Mis piernas abiertas, conspirando con mis ansias, se rinden ante la sola imaginación de una embestida de tu cuerpo .


Quiero acoger tu sexo en mis entrañas, sentada sobre ti, aferrada a tu espalda. Imitar el vaivén de las olas para sentirte dentro, atravesando mi cuerpo, ahogando la pasión con el néctar que brota de nuestras ganas.

Ojala pudiera dejar de soñarte cuando estoy dormida para sentirte en mi estando despierta y ante tus ojos, entregarme vencida.

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lunes 25 de mayo de 2009

Behind closed doors

Y llamó a su puerta...

No esperaba visita alguna, y sorprendida, quiso cubrir su fragilidad antes de abrir.

Hacía tiempo que se había despojado de su piel dejándola sobre una cama vacía, sus pupilas yacían inertes posadas sobre algún rincón y su corazón... había olvidado que estaba colgado en el armario del fondo, entre los sentimientos gastados y las manos vacías.

Volvieron a llamar a la puerta y, aún sabiéndose desnuda y expuesta, la curiosidad la convenció. Con el alma temblorosa abrió, dejando que el desasosiego, a modo de pestillo, le barrase la entrada a tan apuesto visitante.


Por la pequeña rendija asomo sus anhelos y lo vio.


La atracción que sintió por él fue tan grande como el titubeo de sus pensamientos que, cobardes, se conjuraron contra ella misma. Las dudas gritaron desde dentro tan fuerte que desgarraron su mirada y substituyeron la fastuosa visión por una fotografía gastada de sus miedos renovados. Miedo a caminar hacía afuera, miedo a dejar los senderos conocidos, miedo a perder algo que ya estaba perdido...

Convenció a su piel candente de que el invierno llegaba adelantado, la indecisión amordazó su boca y él tornó, ante sus ojos medrosos, en simple capricho, espejismo de niña loca.
Y por no pecar de voluble olvidó su osadía.

El portazo retumbó entonces en su cabeza y corrió desorientada. Sus pies la llevaron hacía el único lugar que conocían de memoria, el imán de la costumbre. Se refugió en aquel cajón que alguna vez había acogido con mimo su ser, pero que ahora era incomodo y frío.

Y así, acurrucada, de la mano de una soledad compartida y una normalidad fingida empezó a apagarse su vida.

...el amor había llamado a su puerta, pero ella se asustó...
...quizás llegó en un momento inoportuno...
...incapaz de saltar al vacío...
...y si...

C O B A R D E
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